A propósito de cosas altamente contagiosas


No sólo nos podemos pegar los virus y otras enfermedades. También las actitudes se pegan. El miedo, por ejemplo, es super contagioso. El mal humor también. El pelambre, además de esparcirse como un incendio, tiene la capacidad de destruir relaciones, amistades y hasta comunidades.

Por otro lado, la gente positiva, las sonrisas, la risa, el optimismo, la fe, la esperanza… estas cosas también pueden contagiarse entre nosotrxs rápidamente. ¿Has notado como puedes estar teniendo un mal día y estar de pésimo humor cuando de la nada sientes gozo al conversar con alguien alegre o alguien que te hace reír? Hay estudios que dicen que sonreír activa la liberación de dopamina, endorfinas y serotonina. A su vez estas cosas hacen que bajen los niveles de estrés, que se relaje el cuerpo, se puede reducir la presión artereal... incluso es un antidepresivo natural muy potente.

Así que en vez de andar esparciendo mala honda y miedo, esparce fe, alegría y esperanza. Quizás no podrás dar muchos besos o abrazos durante estos días, pero en su lugar regala sonrisas y buena honda.

¿Qué tal si nos juntamos el domingo a las 11 a.m. a intercambiar sonrisas?

Proverbios 15:13

Corazón alegre, cara feliz;

corazón enfermo, semblante triste.


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