¿Me amas?


Desde chico me ha costado conectarme con el tipo de amor a Dios que vi profesado por tantas personas en los círculos de fe. Ese amor tan apasionado que decían sentir. No es que no tuviese sentimientos fuertes al respecto o que no me lograra vincular emocionalmente, es sólo que veía a quienes proclamaban con tanto fervor sentirse enamorados de Dios y no lograba identificarme plenamente con ellos. Claramente las escrituras, y Jesús en particular, nos llaman a amar al Señor con todo nuestro ser (corazón, alma, mente y fuerzas). Por conversaciones que he tenido creo no ser el único que le cuesta tanto vincularse con esas emociones tan fuertes. Quizás es debido a que nací y crecí en una iglesia y por lo tanto no tengo memoria de ese "primer amor" al cual muchos se refieren cuando hablan de sus primeros acercamientos a Jesús. De hecho hemos comentado con amigos que a veces, en esa búsqueda, uno ha llegado a intentar "fingir" ese éxtasis.... no en un intento por engañar a los demás, mas bien con la esperanza o expectativa de lograr sentirlo de forma genuina. Como en esa película vieja de Kevin Costner, Campo de Sueños: "Si lo construyes, vendrá".

¿Habrá otra forma? ¿Habrá otro camino para experimentar ese amor profundo por Dios? He estado pensando mucho acerca del amor a Dios los últimos días.

Los místicos decían/dicen que uno se conecta con Dios o con lo absoluto, no a través del intelecto, sino que a través de la contemplación y la experiencia. Como alguien que ha estado conectado a la música toda mi vida me es más fácil entenderlo desde ese punto de vista. Paul Tillich planteó que uno se acerca a Dios a través de la entrega al otro y al mundo en amor y en justicia. Él decía que uno no puede amar a Dios directamente, porque Dios no es un objeto de este mundo y el amor del ser humano requiere de un objeto. Tillich decía que uno ama al otro (el objeto) y en el amor al otro uno ama a Dios. Así que Dios no es necesariamente el objeto del amor, Dios es a quien descubrimos en el acto de amar al otro. Es una diferencia sutil pero interesante. ¿Será a eso quizás a lo que se refiere esa idea loca de Jesús de hacer que el amor a Dios sea dependiente del amor al prójimo?: Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas.” 31 Pero hay un segundo: “Ama a tu prójimo como a ti mismo.” Ningún mandamiento es más importante que éstos. (Marcos 12)

Debemos amar a nuestro prójimo tal como nos amamos a nosotros mismos, y al hacerlo estamos amando a Dios. Va un poco por el camino del Cristianismo Irreligioso del que hablaba Bonhoeffer. Al dejar de preocuparnos tanto por amar a Dios nos vertimos en amor hacia los demás y curiosamente es en ese preciso momento en que pensamos que perdimos a Dios, por estar ocupados amando al mundo, que descubrimos a Dios en medio de esa pérdida. ¿Ira por ahí la cosa para algunos?


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